lunes, 15 de diciembre de 2014

Bolivia: primeras impresiones

Se supone que iría a Bolivia en Febrero 2014, pero por algunos motivos no pude hacerlo y cambié mi pasaje a La Paz (Solo de ida) para el 15 de Agosto "por si acaso".

Llegó el 14 de Agosto y yo sin intención de irme a ninguna parte, por plata, por familia, por responsabilidades, etc...y llegó el 15 de Agosto y estaba arriba del avión con mi mochila sin idea de lo que estaba haciendo.

Llegué a La Paz en la madrugada y durante el vuelo (y sus dos escalas) todo resultó perfecto, como si el universo estuviera conspirando para que todo TODO saliera bien para mi, y esa sensación se mantuvo durante todo mi viaje.

En un principio iría una semana, conocería La Paz y quizás viajaría al sur al salar de Uyuni para volver por Calama y estar el 26 de Agosto en Santiago para el cumpleaños de mi mamá. Finalmente volví a Santiago dos meses después sin querer queriendo, dejándome llevar por lo que me decía la guata día a día.

Bolivia fue un lugar perfecto para hacer mi primer viaje desconocido, sola, con mochila, sin itinerario, sin mucha plata, sin amigos. Conocí mucha gente y prácticamente nunca estuve sola, desde que llegué al aeropuerto en La Paz estuve acompañada, y en los momentos de soledad siempre llegó alguien (angelitos decía yo) para ayudarme, consolarme, darme agua, conversar, así que mi experiencia fue muy linda y creo que eso se debe a que mi viaje no se basaba en expectativas de ningún tipo, solamente aceptaba y agradecía lo que iba pasando en el momento.

Gracias a la experiencia de Couchsurfing conocí a Aldo en La Paz, él es un tipo genial, pasamos horas y horas conversando, tomando cervezas, arreglando el mundo, yendo a bares de mala muerte, escuchando la guitarra de su amigo Israel, conociendo a sus amigos escritores, comiendo y él siempre ayudándome y aconsejándome. Gracias a él es que hice algunos viajes que no tenía pensado (bueno no tenía nada pensado), y gracias a uno de sus amigos me recibieron como reina en Tocaña.

Tocaña es una comunidad afro-boliviana que esta en el comienzo de la selva, al frente del conocido pueblo de Coroico (donde llegan los tour de la ruta de la muerte en bici), en un cerro y donde no hay un "pueblo" o "centro", sólo una iglesia, un negocio que abre cuando el dueño le da la gana, y unas casas donde venden jugo en bolsa y helados. Aca me quedé en la casa de Pulga, el es boliviano pero no pertenece "sanguíneamente" a la comunidad, pero es muy querido y la gente siempre está en su casa haciendo fiesta, comiendo, tomando cervezas, compartiendo con los viajeros que llegan a la casa, es un lugar lleno de energía positiva, amabilidad, buena onda.

Aca me invitaron muchas cervezas, comí muy rico, conocí mucha gente de todos lados, me dieron paseos en moto, me llevaron de paseo por la selva, fui al rio, combatí la lluvia tropical, compartí en la fiesta de la comunidad donde me dieron (obligaron) alcohol hasta la casi muerte jajajaja. También conocí a la familia de la Camila, una niña chilena, más o menos de mi edad, que andaba viajando sola, y al tratar de ir por sus propios medios desde Coroico hasta Tocaña, se resbaló y cayó sobre el camino y murió. Su familia estaba ahí para recoger sus restos y decidieron llevarla a Tocaña, que era donde ella quería ir para la fiesta de la Iglesia.

Esta historia me tocó mucho, me vi totalmente identificada, y la gente de Tocaña estaba muy asustada de que viajara sola, incluso cuando yo llegué, estaban felices de que haya llegado bien (y nadie me conocía ahí). No debe ser fácil para la familia que una se vaya de viaje sola, y el miedo recurrente debe ser el de recibir una llamada avisando que su hija/hermana murió estando solita perdida en un cerro en la selva en Bolivia.

Todo esto me hizo pensar y meditar mucho sobre las precauciones que hay que tener, que hay que ser inteligente y a veces no TAN osada como uno suele ser. De todas maneras, no quiere decir que dejaré de hacer cosas, solo que quizás hay algunos temas que merecen un segundo pensamiento, como decidir entre ir de un pueblo a otro caminando sola por la selva sin saber el camino, o bien tomar un minibus y pagar lo que vale un pan y llegar a tu destino a salvo.

En fin, en Bolivia me pasaron muchas cosas, y no pretendo escribirlas todas aquí, o por lo menos no ahora, solo quiero decir que aprendí mucho mucho, aprendí que soy una mujer fuerte y que tengo muchas más capacidades de lo que pensaba, y que la tolerancia y el pensar positivo, abren muchas puertas, ventanas, hoyitos, caminos.


Fiesta de vestidura de la virgen,la organiza una familia de la comunidad cada año y la cantidad de alcohol es mayor que fiesta de año nuevo de familia alcocholica,también incluye algún tentempié para no morir en el intento. Hojas de coca para todos, y TODOS obligados a tomar y bailar para celebrar, fue una experiencia increible, y muy extraño a la vista ver cholitas negritas de 1,80 mts.

La casa tipo comunidad del Pulga, lugar donde siempre había mucha gente y las puertas están abiertas para todos, desde aquí salían todas las excursiones, paseos, fiestas, mochas, conversas, cervezas.

Martita y yo en la fiesta en la Iglesia. Esa niñita preciosa me decía mamá y me robó el corazón,me dio cariño y ternura en un momento que lo necesitaba mucho, cabra chica rica!!!


San Pedro de Atacama - más vale tener amigos que plata

Aceptar en la cabeza lo que la guata sabe hace rato